Qué alegrÃa me da volver a la ‘terreta', pardiez. Son las tres de la tarde y voy dando un paseo por la Ciudad de las Artes y las Ciencias, aprovechando que hoy no me toca estar ocho horas encerrado en la oficina y dándole a la tecla. No brilla el sol, pero sopla una reconfortante brisa de levante y tengo claro que haber venido al Valencia ATP 500 ha sido una idea morrocotuda.
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